Salvador Allende asume como presidente, el 3 de noviembre de 1970.
El 3 de noviembre, Allende asumió la presidencia en el Congreso Nacional.
Después se dirigió a la catedral para asistir al Te Deum ecuménico celebrado por todas las iglesias de Chile.
La cabeza económica del gobierno fue Pedro Vuskovic, que llevaría a cabo el plan de transición del capitalismo al socialismo.
El plan de la Unidad Popular para llegar al «socialismo a la chilena» consistía en los siguientes puntos:
Estatización de las áreas «claves» de la economía.
Nacionalización de la Gran Minería del Cobre.
Aceleración de la reforma agraria.
Congelamiento de los precios de las mercancías.
Aumento de los salarios de todos los trabajadores, pagándolos con emisión de billetes.
Modificación (con un clima de euforia económica) de la constitución y creación de una cámara única.
Estas acciones combinaban políticas económicas socialistas (estatizaciones) con otras que se enfocaban a obtener una rápida reactivación económica tras una drástica redistribución de la riqueza. La estatización de las empresas se llevó a cabo con el uso de ciertos resquicios legales (el Decreto Ley Nº 520, de 1932), que databan de la República Socialista.
El proceso consistía en que cuando alguna empresa considerada clave de la economía detenía la producción, el Estado la podía intervenir para que volviera a producir.
El sistema fue juzgado ilegal por la oposición, pero fue sancionado como legal por la Contraloría General de la República.
También se utilizaba el sistema de compras de acciones a través de la CORFO (Corporación de Fomento de la Producción) cuando la empresa era una sociedad anónima.
Salvador Allende firma el decreto promulgatorio de la reforma constitucional que da inicio a la nacionalización del cobre.
La nacionalización de la minería se llevó a cabo en cambio con el apoyo unánime de todos los sectores políticos, siendo aprobada su Ley (N° 17.450 promulgada el 15 de julio) por unanimidad en el Congreso Nacional.
A las empresas mineras se les pagaría una indemnización, pero restándole las «utilidades excesivas» que habrían obtenido durante los últimos años, bajo el supuesto de que pagaban bajos impuestos, según de una rentabilidad «razonable» del 10% a partir de 1955.
Por este sistema, las empresas Anaconda y Kennecott no recibieron un solo peso, y terminaron debiéndole al estado chileno cifras millonarias.
En un discurso durante su visita a Nueva York en 1972 en el marco de una reunión ante las Naciones Unidas, Allende respaldaba la Nacionalización del Cobre argumentando que las empresas mineras norteamericanas Kennecott y Anaconda habían obtenido ganancias cercanas a los 4 mil millones de dólares en las últimas décadas.
Estas acciones del gobierno de Allende motivarían a Richard Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger, a promover un boicot contra el gobierno de Allende mediante la negación de créditos externos y la petición de un embargo al cobre chileno.
Dos años después del golpe militar que puso fin al gobierno de Allende, la Junta Militar de Gobierno pagó una indemnización de 250 millones de dólares a la empresa Anaconda, propiedad de las familias Rockefeller y Rothschild.
A finales de ese año, Fidel Castro visitó Chile por tres semanas.
Recorrió todo el país, lo que molestó a los opositores de la Unidad Popular.
Es también en esa fecha donde se empiezan a ver los primeros síntomas del desabastecimiento, en especial de azúcar.
En privado, el líder revolucionario cubano manifestó su escepticismo ante la vía pacífica de Allende.


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